Resumen
La teoría decolonial como propuesta latino-americana y caribeña trabaja conceptos contra-hegemónicos específicamente pensados para centralizar las epistemologías de comunidades racializadas. Dichas epistemologías generalmente reflejan las realidades alternas de los pueblos que enfrentan colonización activa, los que trabajan intencionalmente con la deconstrucción de las colonialidades del ser, saber, poder, y del género o pueblos que simultáneamente padecen ambas. El siguiente artículo propone el uso dialéctico entre el lente crítico que ofrece la teoría decolonial junto al concepto de memoria antagónica y como funcionan efectivamente para exponer la realidad colonial de Puerto Rico. A la vez, propone que una memoria antagónica, decolonial y afro-feminista es capaz de generar espacios creativos, equitativos y justos capaces de contrarrestar ideologías hegemónicas.
Palabras Claves: Afro-feminismo, teoría decolonial, Puerto Rico, colonialismo, colonialidad, memoria antagónica, religión, imperialismo, activismo.
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Teoría decolonial Afro-feminista: Hacia una memoria antagónica puertorriqueña
La teoría decolonial como propuesta latino-americana y caribeña trabaja conceptos contra-hegemónicos específicamente pensados para generar epistemologías provenientes de comunidades racializadas. Dichas epistemologías generalmente reflejan las realidades alternas de los pueblos que enfrentan colonización activa, los que trabajan intencionalmente con la deconstrucción de la colonialidades del ser, saber, poder, y del género o pueblos que simultáneamente padecen ambas. De igual forma, la teoría decolonial realiza un acercamiento crítico que trabaja con las premisas socialmente naturalizadas1 y establecidas en nuestra formación colonial.2
De forma similar, el concepto de memoria antagónica, ha sido utilizado por comunidades racializadas para contrarrestar las narrativas hegemónicas e imperiales que abonan a la subyugación de los pueblos. La memoria antagónica como concepto crítico y desde lentes afro-feministas tiene la capacidad de generar espacios subversivos capaces de continuar deconstruyendo males sociales.3 También se utiliza como oportunidad revisitar narrativas pasadas y simultáneamente para re-imaginar nuevas narrativas que reflejen la creatividad y la esperanza en la construcción de realidades justas y dignas.4
Como académica puertorriqueña afro-feminista, actualmente viviendo bajo una colonización activa por parte de los Estados Unidos de América es vital para mí conectar conceptos y teorías con el potencial de generar estrategias políticas para contrarrestar dinámicas coloniales en el presente.5
El verano de 2019 fue uno importante para la memoria antagónica puertorriqueña, ya que la movilización de protestas masivas por semanas consecutivas finalizó con la destitución del gobernador Ricardo Rosello Nevárez.6 Estas movilizaciones masivas fueron producto de la indignación que producen años de corrupción sin impunidad que a su vez generaron una importante crisis económica.7
Sin embargo, a tres años de estos eventos y viviendo una realidad pandémica, la cual dificulta las movilizaciones masivas, es necesario preguntarnos como estamos resignificando nuestras memorias antagónicas para que no solo nos ayuden a movilizar nuestro cuerpo sino a relocalizar nuestra geopolítica mental para que en creatividad continuemos construyendo espacios equitativos para nuestras comunidades.
Es por esto que, para contrarrestar la asfixia mental, física, y espiritual que produce combatir diariamente la colonia, sugiero que atendamos intencionalmente las estructuras mentales y espirituales con la misma intensidad con las que trabajamos la expulsión de la decencia colonial impuesta en los cuerpos racializados. Trabajarnos holísticamente es tarea necesaria para mantener nuestro activismo afro-feminista y decolonial saludable a largo plazo.8
Puerto Rico ha experimentado un total de 529 años de colonialismo y colonialidad, primeramente, por parte de España y luego la estadounidense. Estos dos imperios son responsables de mantener a Puerto Rico bajo estatus colonial por más de quinientos años, a través de la combinación estratégica de sus agendas expansivas e ideologías religiosas de un dios, hombre, machista, paternalista, violento, y conquistador. El expansionismo teológico no solo ha permitido que nuestros colonizadores invadan la isla, sino también el cuerpo, la mente, las espiritualidades puertorriqueñas junto a la distorsión de las prácticas ancestrales las cuales han sido mayormente preservadas a través de tradiciones orales y a la vez coexisten con la entramada hegemónica que ha intentado asimilarlas.
Para comenzar a entender cómo las narrativas históricas, religiosas, y políticas han sustentado las dinámicas coloniales, es necesario entender que el racismo y el sexismo trabajan junto a otros opresores sociales como el clasismo, el heterosexismo, ciudadanía de segunda clase, discrimen por etnicidad, homogeneización en la normatividad de género, y el miedo, todos los cuales están amalgamados a la actividad colonial. Es por esto que, ser mujer y negra significa muchas veces sometimiento bajo el sistema colonial el cual mantiene su empobrecimiento, menores niveles de educación, analfabetismo, menor remuneración por su trabajo, y acceso limitado a la salud, entre otros tipos de discrimen.9
Para María Lugones, la creación de las mujeres racializadas fue el primer logro de la empresa colonial, imponiendo la inferioridad racial y la subordinación de género a las mujeres negras. Junto con la implementación de binarios y jerarquías de género, el segundo logro de la empresa colonial fue la heterosexualidad.10 Además, la discusión crítica de la historia colonial de Puerto Rico nos permite identificar cómo algunas portavoces feministas decoloniales, aún con intenciones de señalar disparidades de género dentro de las teorías decoloniales, han relegado la importancia de Puerto Rico como la colonia más antigua del Caribe.
Por ejemplo, María Lugones, una teórica decolonial que criticó las limitaciones del concepto “colonialidad del poder” de Aníbal Quijano escribió: “A diferencia de la colonización, la colonialidad de género todavía está con nosotros […]” 11 De manera similar, Nelson Maldonado Torres afirmó que “el principio del filosofar no consiste sólo en el sujeto sino en una ética entretenida y centralizada.” 12 Por eso cuando la teoría decolonial establece que colonialismo no es lo mismo que colonialidad no debe tomarse a la ligera ya que tiene implicaciones materiales y filosóficas para el feminismo afrodescendiente en Puerto Rico.
“El colonialismo denota una relación política y económica en la que la soberanía de un pueblo reside en el poder de otro pueblo o nación, que constituye tal nación como un imperio. La colonialidad se refiere a un patrón de poder que surgió como resultado del colonialismo moderno. Entonces, aunque el colonialismo precede a la colonialidad, la colonialidad sobrevive al colonialismo.” 13
Entonces, nos debemos plantear tres preguntas iniciales: ¿qué significa ser una mujer negra y colonizada en el siglo XXI? ¿Qué significa tener una memoria antagónica decolonial y afro-feminista? ¿Cuáles son las diferencias y limitaciones reales entre los conceptos colonización/ colonialidad? y ¿cómo estos se aplican a la realidad puertorriqueña? Esta distinción en la definición capta de manera integral las realidades latinoamericanas y caribeñas, pues se entiende algunos países o islas han alcanzado su independencia, pero no enfatiza en los países o islas que continúan siendo colonias las cuales no solo combaten al colonizador en el territorio físico, sino que también dentro de las estructuras psíquicas que la colonización les ha y continua activamente heredado.
Es por esto que también es necesario reflexionar en ¿Qué significa la realidad puertorriqueña para la teoría decolonial cuando capta “distinción” entre colonización y colonialidad, pero no enfatiza el área en donde ambas activamente coexisten? ¿Cómo funcionan los esfuerzos descolonizadores teóricos frente al imperialismo que padece Puerto Rico? Además, ¿qué representa esta realidad para las luchas feministas afrodescendientes que coexisten viviendo en la ambivalencia entre denunciar y reproducir la violencia? Dentro de las dinámicas mencionadas ¿qué papel juega la memoria antagónica en nuestras epistemologías?
Según Castro-Gómez y Ramón Grosfoguel, la descolonización es un largo proceso histórico de re-significación que no cree en los cuentos de la modernidad.14 En cuanto a Puerto Rico, los cuentos de la modernidad se ven reflejados en los conceptos del “sueño americano,” “la democracia,” el patriotismo americano y el mito neoliberal del progreso estadounidense, entre otros. Para Walter Mignolo, el pensamiento decolonial “no se trata de encontrar la verdad, sino de encontrar un lugar en el que las comunidades colonizadas puedan hacer uso de sus mentes para sanar sus heridas a través del poder de la agencia decolonial.”15
La importancia del estudio de la memoria antagónica en un contexto colonizado es vital. La memoria que traemos a nuestras historias se convierte en una herramienta para reconstruir el pasado,16 llenar los vacíos del presente y poder construir nuevas memorias antagónicas para el futuro. Según Emilie Townes, la memoria es un lenguaje codificado que nos ayuda a dar sentido a nuestras identidades e impulsar nuestra praxis.17 La memoria antagónica también sirve para corregir la historicidad hegemónica con la que hemos sido educados dentro de la colonia. La memoria nos ayuda a mirar al pasado y buscar historias marginadas y darles un nuevo significado transformador y emancipador.
Townes afirma que el desafío en torno a la memoria antagónica es identificar qué partes de la memoria se han visto afectadas por la asimilación colonial y a su vez formular patrones rigurosos para revitalizar nuestra imaginación y ponerla al uso de la resistencia.18 Esta distinción es fundamental porque los relatos hegemónicos que ahora son nuestros recuerdos, sustituyen muchas veces los recuerdos antagónicos y finalizamos creando espacios en docilidad.
La memoria antagónica puede abrir espacios subversivos para identificar males estructurales y males sociales.19 Por ende, ofrece otro tipo de dialéctica, entre la recuperación y la resignificación de los relatos marginados recuperados. Los grandes imperios y sus hegemonías, en la mayoría de los casos, mantienen la ignorancia y promueven una historia comprometida y manipulada. Es por eso que la memoria antagónica nos ayuda en nuestros esfuerzos decoloniales para evitar esos patrones hegemónicos y esencialistas20 que suprimen la esperanza emancipadora al ser reproducidos en nuestra participación colectiva.
La institucionalización, ya sea de la religión, del gobierno cívico o de la memoria hegemónica, encuentra sus manifestaciones más significativas en la cultura viva,21 las aspiraciones nacionalistas y emancipadoras, y la denuncia de la independencia. Kelly Oliver estipula que incluso la respiración de la persona colonizada es una “respiración en ocupación.”22 A nivel psicológico se ha producido una “expulsión del ser” y es relevante definir qué tipo de espacios se han colonizado; en este caso, la psique y no sólo el cuerpo y la tierra.
Para Oliver, “no hay ocupación del territorio, por un lado, e independencia de las personas, por el otro”.23 Para ella, la persona colonizada no sólo mantiene su respiración bajo ocupación, sino que, la misma realidad, hace que esa respiración colectiva sea capaz de combatir.24 Por estas razones, para lograr una distinción entre el ser colonial y el ser combativo, necesitamos reevaluar el sistema de valores que nutre nuestras luchas colectivas, incluso las religiosas.25
Por otra parte, es necesario que utilizando la teoría decolonial y la memoria antagónica en conjunto se analice el papel de la religión cristiana institucionalizada dentro de los sistemas coloniales puertorriqueños actuales. Los valores coloniales han contagiado todos los ámbitos sociales, ideológicos y la religión, según Frantz Fanón,26 la opresión colonial trabaja para encubrir al opresor y releva el estado de su responsabilidad ya que todo fatalismo se lo atribuye a dios cuando se utiliza la religión.27 Según Albert Memmi, la religión constituye un espacio psicológico de vital importancia para el sujeto colonizado ya que la religión constituye “otro refugio de valores.”28
En fin, la teoría decolonial no es solo hablar de la colonialidad como una consecuencia de la colonización ya que, como hemos visto, Puerto Rico es una colonia con gente colonizada que sufre la violencia imperial hoy. Estas luchas deben ser destacadas dentro de las teorías decoloniales con mayor valentía y cólera visceral. La propuesta es que la memoria antagónica y la resignificación de los valores emancipadores se entiendan a nivel colectivo y que, al mismo tiempo, el trabajo decolonial no se desvincule de una de-construcción activa de las estructuras mentales coloniales que siguen socavando nuestra existencia. El sentido de dignidad personal, colectiva, intelectual, y espiritual se va recuperando cuando se generan memorias positivas en sociedades colonizadas; estas nuevas memorias a su vez generan nuevas actitudes, pensamientos, y patrones de conducta equitativos para el ahora y para el futuro.
1 Premisas naturalizadas en categorias tales como: moral vs inmoral, malo vs bueno, decente vs indecente, etc y las practicas socio-políticas, culturales, y religiosas que se desprenden de estas valoraciones morales.
2 Ejemplos tales como el racismo, el sexismo, el colorismo, etnocentrismo, o la imposición de ciudadanías de segunda clase, entre otras.
3 Emilie Townes, Womanist Ethics and the Cultural Production of Evil (Palgrave MacMillan: New York, 2006), 9,
4 Ibid. 24.
5 Un ejemplo actual del paradigma neocolonial estadounidense en la isla es la imposición de una Junta de Control Fiscal que se encarga de crear un presupuesto para pagar la deuda que Puerto Rico tiene con los Estados Unidos y la cual empobrece las clases medias/bajas al implementar medidas que solo favorecen al gobierno nacional, estatal o a la clase alta del país.
6 El mismo verano de 2019, y de manera casi simultánea, países como Brasil, Honduras, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Hong Kong, República Dominicana, y Haití también se movilizaban contra sus gobiernos.
7 Esta crisis económica continúa afectando la asignación de fondos para el sistema de educación pública, salud pública, transporte público, reducción de bonos de los trabajadores, limitación del tiempo de vacaciones, reducción de pensiones, aumento de la edad de jubilación y aumento de todo tipo de impuestos a pagar deudas externas.
8 Kelly Oliver, Colonization of the psychic Space: A Psychoanalytic Social Theory of Oppression (University of Minnesota Press: Minneapolis, 2014), 35.
9 Reiter Bernd and Kimberly Eison Simmons eds. Afro-Decendance, Identity, and the Struggle for Development in the Americas (Michigan: University of Michigan Press, 2012), 232.
10 Lugones, María. “Methodological Notes Toward a Decolonial Feminism” Pp.68-86 In Decolonizing Epistemologies: Latina/o Theology and Philosophy, ed. Ada María Isasi- Díaz and Eduardo Mendieta. New York: Fordham Press, 2012.
11 María Lugones, 2012, 75.
12 Santiago Castro-Gómez and Ramón Grosfoguel eds, 2007, 128.
13 Nelson Maldonado Torres, “Sobre la colonialidad del ser: Contribuciones al desarrollo de un concepto” p. 131 http://ram-wan.net/restrepo/decolonial/17-maldonado-colonialidad%20del%20ser.pdf (Accessed on Apeil 11, 2022).
14 Santiago Castro-Gómez and Ramón Grosfoguel eds, 2007, 27.
15 Migniolo, Walter. “Pensamiento Decolonial: Desprendimiento y apertura” In Giro decolonial:
Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global ed. Santiago Castro- Gómez and Ramón Grosfoguel. Bogotá: Siglo del hombre editores, 2007, 317.
16 Twones, 2006, 14.
17 Ibid. 17.
18 Twones, 2006, 53.
19 Ibid. 9
20 Ibid 53.
21 Astrid Erll, Memory in Culture (Palgrave MacMillan: New York, 2011), 124.
22 Kelly Oliver, Colonization of the Psychic Space: A psychoanalytic Social Theory of Oppression (University of Minnesota Press: London, 2004), 49.
23 Oliver, 2014, 49.
24 Ibid.
25 El principio y el fin de la constitución puertorriqueña “Nosotros, el pueblo de Puerto Rico, a fin de organizarnos políticamente sobre bases plenamente democráticas, promover el bienestar general y asegurar para nosotros y nuestra posteridad el pleno goce de los derechos humanos, poniendo nuestra confianza en Dios Todopoderoso, ordenamos y establecer esta Constitución para el estado libre asociado que, en el ejercicio de nuestros derechos naturales, creamos ahora dentro de nuestra unión con los Estados Unidos de América.” Y también “Hecho en Convención, en San Juan, Puerto Rico, a los seis días del mes de febrero del año de Nuestro Señor de mil novecientos cincuenta y dos. Ver más enhttps://welcome.topuertorico.org/constitu.shtml (Accesado en noviembre 27, 2019)
26 Psiquiatra y teórico anti colonial.
27 Franz Fanon, The Wretched of the Earth. Grove Press: New York. 1963), 18.
28 Albert Memmi, The Colonizer and the Colonizer (Beacon Press: Boston, 1965), 101.
Referencias
Bernd Reiter and Kimberly Eison Simmons eds. Afro-Decendance, Identity, and the Struggle for Development in the Americas. Michigan: University of Michigan Press, 2012.
Erll Astrid, Memory in Culture. Palgrave MacMillan: New York, 2011. Franz Fanon, The Wretched of the Earth. Grove Press: New York. 1963.
Lugones, María. “Methodological Notes Toward a Decolonial Feminism” Pp.68-86 In Decolonizing Epistemologies: Latina/o Theology and Philosophy, ed. Ada María Isasi- Díaz and Eduardo Mendieta. New York: Fordham Press, 2012.
Arbert Memmi, El Retrato del Colonizado. Temuko: Wallmapuwen 1957.
——————, The Colonizer and the Colonizer (Beacon Press:Boston, 1965),
Migniolo, Walter. “Pensamiento Decolonial: Desprendimiento y apertura” In Giro decolonial:
Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global ed. Santiago Castro- Gómez and Ramón Grosfoguel. Bogotá: Siglo del hombre editores, 2007.
————————-“Pensamiento Decolonial: Desprendimiento y apertura” In Giro decolonial: Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global
ed. 2007.
Santiago Castro- Gómez and Ramón Grosfoguel. Bogotá: Siglo del hombre editores,
Oliver Kelly, Colonization of the psychic Space: A Psychoanalytic Social Theory of Oppression. University of Minnesota Press: Minneapolis, 2014.
Townes Emilie, Womanist Ethics and the Cultural Production of Evil. Palgrave MacMillan: New York, 2006.