Espiritualidad y Pandemia: Perspectiva Eco-teológica

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Dr. Freddy de Leon

La pandemia del coronavirus nos hizo caer en la realidad de que somos seres humanos que nos necesitamos los unos a los otros.  Somos gentes con espíritu y vocación de comunión. Ante la realidad de esta crisis, qué tiene que decir la eco-teología como una rama dentro de la teología que intenta procurar respuestas ante el problema ecológico que impacta a nuestro planeta.  Para ello se presentan tres momentos teológicos que permiten descifrar una espiritualidad que sea pertinente ante la pandemia del COVID-19 en el contexto de la crisis ecológica actual.  El primer momento teológico es ver qué está pasando entre el COVID-19 y la crisis ecológica.  El segundo momento teológico es juzgar la espiritualidad en el contexto de lo que vemos en la pandemia desde una perspectiva eco-teológica.  El tercer momento teológico es cómo actuar, es decir qué podemos hacer ante la pandemia y la crisis ecológica. 

Palabras clave: Espiritualidad, ecoteología, pandemia, COVID-19, ecosistemas, Tillich, Laudato Sí, naturaleza.

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Espiritualidad y Pandemia: Perspectiva Eco-teológica

Ponencia presentada en el 4to. Congreso de Teología y Espiritualidad de la Montaña, Universidad Interamericana de Puerto Rico, recinto de Barranquitas

Dr. Freddie De León Rivera

Director de la Oficina de Capellanía de la Academia Interamericana de Arecibo Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Arecibo

Introducción:

A finales del año 2019 el escenario humano como se conocía, hasta ese momento, cambió por completo. Y para nosotros acá en Puerto Rico y los Estados Unidos fue a partir de marzo 2020. De acuerdo con Leonardo Boff: “ha llegado la hora de cuestionar las virtudes del orden capitalista: la acumulación ilimitada, la competición, el individualismo, el consumismo, el despilfarro, la indiferencia frente a la miseria de millones de personas”.1 Muchos han señalado a este tiempo como un momento de reflexión, una excelente oportunidad para que repensemos nuestra forma de habitar nuestra “casa común”, la manera como producimos, consumimos e interactuamos con la naturaleza.2

Tan reciente como el pasado 9 de agosto de 2021 se publicó la primera parte del último Informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), vinculados a la ONU. Este informe ataca al negacionismo y considera como algo “inequívoco” que la humanidad “ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra”, lo que ha generado “cambios generalizados y rápidos” en el planeta. Un total de 234 científicos de 65 países evaluaron 14,000 publicaciones científicas y los resultados muestran las consecuencias de una crisis que ya ha generado cambios en el clima “sin precedentes” en los últimos miles de años y que en algunos casos serán “irreversibles” durante siglos o milenios.3 Entre las consecuencias directas, además de la subida de las temperaturas medias, figuran los fenómenos meteorológicos extremos. Se trata de eventos similares sobre periodos de fuerte calor o las intensas lluvias que se han visto en las últimas semanas por distintas partes del planeta y que ya han aumentado en frecuencia e intensidad debido al calentamiento provocado por el ser humano, según confirma el informe.4 Si actualmente sufrimos el impacto del COVID-19 es ciertamente como resultado, en buena medida, a que “hemos debilitado los ecosistemas que nos protegen”.5

Para el desarrollo de este tema consideraremos tres momentos teológicos que nos permitirán descifrar una espiritualidad que sea pertinente ante la pandemia del COVID-19 en el contexto de la crisis ecológica actual.

Primer momento teológico: ver qué está pasando entre el COVID-19 y la crisis ecológica.

Un nuevo estudio publicado en la revista Science of the Total Environment, concluye que el cambio climático puede haber sido un factor causante de la pandemia del COVID-19. Los autores de la investigación señalan que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero

–que provocan el calentamiento global y posterior cambio climático– durante el último siglo han llevado a la región sur de la China a un espacio clave de acceso para los coronavirus transmitidos por murciélagos al impulsar el crecimiento del hábitat forestal favorecido por estos animales.6

Por otro lado, la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neira, dice que “El 70% de los últimos brotes epidémicos han comenzado con la deforestación”, ella expone de qué forma tanto los virus del ébola, el SARS como el VIH han dado un salto “de los animales a los humanos después de la destrucción masiva de selvas y bosques tropicales”.7

David Quammen, uno de los periodistas científicos más destacados del mundo, argumenta que “cortamos árboles, matamos animales o los encerramos en jaulas y los enviamos a mercados. Desequilibramos los ecosistemas y liberamos los virus de su huésped original. Cuando esto ocurre buscan un nuevo organismo. Y, a menudo, nosotros estamos ahí”. En definitiva, tanto la deforestación como la explotación minera, la construcción de carreteras en sectores aislados, sin ningún respeto a la naturaleza, “está provocando serios trastornos”. Pues todo esto contribuye a que los seres humanos entren en “contacto más directo con especies de animales a las que nunca se habían aproximado”. Por lo tanto, los virus se trasmiten con mayor facilidad a las personas como resultado de su irracional intervención en los ecosistemas.8

La revista Nature Medicine acaba de publicar un comentario en el que un equipo del programa de Clima y Salud de ISGlobal (Instituto de salud global), en colaboración con una investigadora de la Universidad de Sao Paulo, exploran las posibles relaciones entre el cambio climático y la pandemia de COVID-19. Los investigadores afirman que “el cambio climático, sobreimpuesto a una dramática alteración antropogénica de los ecosistemas está conduciendo a una sustitución gradual de especies, encogiendo los ecosistemas y reduciendo la diversidad de especies y la biodiversidad que es precisamente una barrera de protección frente a los saltos zoonóticos. Si la destruimos, estamos reduciendo también nuestras barreras de protección”.9 Segundo momento teológico: juzgar la espiritualidad en el contexto de lo que vemos en la pandemia desde una perspectiva eco-teológica.

La crisis que vivimos tiene múltiples causas que han sido analizadas durante mucho tiempo. Una de ellas es el antropocentrismo del ser humano. Paul Tillich nos habla de alienación. La humanidad ha vivido una progresiva ruptura, escisión de la naturaleza, del resto de la creación.10 Esta alienación ha tenido graves efectos tanto para la naturaleza como para el ser humano. Se expresa como un “alma herida”, una persona fragmentada contra sí misma al tiempo que manifiesta una destrucción ecológica constante. Es una autodestrucción de seres humanos y naturaleza.11

De acuerdo con Tillich, todo ser humano es un organismo biológico que a su vez es parte integral de la naturaleza. “El hombre (sic) penetra en la naturaleza del mismo modo que la naturaleza penetra en el hombre. Ambos participan recíprocamente uno del otro, sin que puedan ser separados uno del otro”.12

Si Tillich, que murió en el 1965, estuviera hoy, nos hablaría de que el Covid-19 es otra manifestación como resultado de esa alienación; pues para Tillich, todo está interrelacionado y es interdependiente. Por ello, la separación o alienación es la fuerza que él llama “demoniaca” que atraviesa todo y lo señala como pecado. Por lo tanto, la salud humana y la salud de la naturaleza se encuentran entrelazadas.13

Tillich plantea que el ser humano y las demás criaturas son parte de un mismo mundo: “En el desarrollo del hombre (sic) no existe ninguna discontinuidad absoluta entre la esclavitud animal y la libertad humana… El universo actúa a través de nosotros como parte que somos del universo”.14 Comparten un origen común y un mismo destino común en una sola unidad orgánica; lo que hace diferente al ser humano de las otras criaturas vivientes es su conciencia de esta unidad ontológica. En esa conciencia reside una responsabilidad para el cuidado de las comunidades humanas y no humana”.15

En esta exposición comparto esta perspectiva desde la eco-teología para lo cual me refiero a una espiritualidad ecológica. El papa Francisco en su encíclica Laudato Si (LS) expone los rasgos de espiritualidad presentes en los ámbitos ecologistas. Uno de ellos es la conciencia. La pandemia debe haber desarrollado en nosotros la conciencia. Esta es típica de las personas espirituales. Son gente despierta y muy consciente de su condición. Es un “darse cuenta”, “ver”, “ser consciente”, “despertar”.16 Dentro de esa reflexión está la conciencia de que somos creación de un mismo Dios en comunión con toda la naturaleza. Por otra parte, se menciona esa conciencia de que con nuestros estilos de vida dañamos, destruimos, distorsionamos, rompemos el equilibrio de esa naturaleza. Dice el papa Francisco: “Después de un tiempo de confianza irracional en el progreso y en la capacidad humana, una parte de la sociedad está entrando en una etapa de mayor conciencia”.17

Otro rasgo de espiritualidad es integración. Pues una persona espiritual se entiende en unidad a todo y a todos, comenzando por sí misma.18 El escritor y conferenciante Cristóbal

Cervantes define espiritualidad como “la experiencia de sentir que formas parte de algo que conecta a todo y a todos, esa experiencia te hace ver a todos los seres humanos como hermanos y al planeta como casa común que tenemos que cuidar”.19 Integración de todas las dimensiones. Tillich le llama “la unidad multidimensional de la vida” y lo lleva más allá porque no solamente está considerando la dimensión orgánica, sino la inorgánica sin la cual no pudiera actualizarse ninguna de las dimensiones.

Por otro lado, se menciona la confianza como otro rasgo de espiritualidad. Luego de describirnos todo el panorama sobre la condición de nuestra “casa común”, papa Francisco confía en que “no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que le impongan”.20 Por lo que en el ejercicio de la espiritualidad ecológica se presenta la confianza de que todavía hay posibilidades y esto, en definitiva, habla de esperanza.

Un último rasgo de espiritualidad en los ámbitos ecologistas es la transformación. La realidad es que el ser humano no tiene crisis separadas (la crisis ambiental y otra social), “sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”.21 Estamos ante una crisis que requiere una transformación “ecosocial” que refleje una genuina espiritualidad que se compadece del sufrimiento ajeno y enfoque sus energías creativas para frenarlo22: “junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad”. Todo ello es parte de una espiritualidad donde se ejercita la “caridad”.23

Una “espiritualidad transformadora integra la aparente dualidad de la conversión personal y la transformación global”.24 Dado que toda realidad está relacionada, podemos contribuir a un “mundo mejor” a la vez que completamos nuestro proceso de realizarnos como personas.25

Tercer momento teológico: cómo actuar. Qué podemos hacer ante la pandemia y la crisis ecológica.

Es fundamental enseñar, cultivar y promover estos rasgos de espiritualidad señalados anteriormente: conciencia, integración, confianza y transformación. Que como bien se dice están ya presentes en los ámbitos ecologistas.

La pandemia del coronavirus nos hizo caer en la realidad de que somos seres humanos que nos necesitamos los unos a los otros. Somos gentes con espíritu y vocación de comunión. No es posible vivir encerrados para siempre, nuestra razón de ser, de nuestra vida y de nuestra existencia tiene sentido “cuando nos encontramos con el Otro (ser superior, ser supremo), con los otros, con el cosmos”. Somos hechos para estar en comunidad. “Desde nuestra antropología cristiana y nuestra espiritualidad inspirada en el evangelio, es tiempo de entender que hoy es la oportunidad de comprender que nuestro compromiso por construir una sociedad más fraternal es impostergable”.26

Para enfrentar esta pandemia es necesaria una “conversión ecológica”27 que nos impulse a “madurar una espiritualidad”28 y una mística que permita el desarrollo de una visión capaz de apreciar y contemplar la “íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres”29 de forma que  se pueda experimentar en la naturaleza un gozoso misterio de relaciones y de comunión.30

El místico posee esta capacidad de contemplación que precisamos. De hecho, la espiritualidad y la mística31 “impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria”, porque procuran más los sentimientos que únicamente el intelecto y brindan estímulo para “alimentar una pasión por el cuidado del mundo”.32 Logrando así que toda realidad sea una experiencia de armonía e integración. El místico percibe la interconexión y la unión de la naturaleza, no “porque las cosas limitadas del mundo sean realmente divinas, sino porque experimenta la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres, y así «siente ser todas las cosas Dios»”.33 “La espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea”.34

La crisis ecológica es una llamada “a una profunda conversión ecológica interior”, que significa manifestar todas las consecuencias de su experiencia de encuentro con Dios en sus acercamientos con la creación.35 Cumplir el llamado a proteger lo creado por Dios es la esencia de nuestra pura existencia. No es una opción más ni un asunto secundario de la experiencia de fe.36

Por otra parte, una comprensión adecuada de la espiritualidad implica un entendimiento más amplio sobre lo que es la paz. La paz interior de cada ser humano está directamente relacionada con el cuidado de la naturaleza y con el bienestar común, pues cuando la paz es vivida con autenticidad, se proyecta en un “estilo de vida” balanceado en unidad con una capacidad contemplativa que admira y le da profundidad a la vida.37

Finalmente, ¿cómo podemos lograr que las personas se reconecten con la creación y que puedan vivir la experiencia de interacción rescatando el sentido de asombro y admiración contribuyendo así a una sanidad integral “desde el fondo de su ser”? La recomendación es observar las aves.38

“Las aves están en toda la Biblia, desde el principio y hasta el final. En Génesis, Dios se sostiene como un ave sobre la faz de las aguas –según sugieren los antiguos rabinos. Las aves devoran la carne de la “bestia” vencida en Apocalipsis… Ellas traen pan a los profetas. Ellas son la comida de nómadas o errantes… Dios es como un ave que lleva a los israelitas sobre sus alas –un ave bajo cuyas plumas encontraremos refugio. Jesús se comparó a sí mismo con una gallina. Y él dijo: “Considerad las aves”.39

La hermosura de ellas, su cantar y forma de vida, su asistencia en todo lugar y su capacidad para despertar la imaginación, nos alegran y armonizan la existencia con gozo. Principalmente, “las aves tocan nuestra alma…” al acercarnos a ellas, se da una experiencia de reconciliación –la religación-, quizás sólo fugaz, tal vez inconclusa, pero reconciliación de todas maneras. “Esa reconciliación es el bálsamo que cura el alma herida… y que da futuro a la naturaleza”.40

1  Boff, Leonardo. 2020. Leonardo Boff: la fuerza de los pequeños [En-línea]; disponible en https://www.religiondigital.org/leonardo_boff-_la_fuerza_de_los_pequenos/Leonardo-Boff-coronavirus-desastre-cap italismo-emergencia-sanitaria-cambio-paradigma_7_2216848298.html; Internet; accedido el 20 de agosto de 2021.

71 Boff, Leonardo. 2020. Leonardo Boff: la fuerza de los pequeños [En-línea]; disponible en https://www.religiondigital.org/leonardo_boff-_la_fuerza_de_los_pequenos/Leonardo-Boff-coronavirus-desastre-cap italismo-emergencia-sanitaria-cambio-paradigma_7_2216848298.html; Internet; accedido el 20 de agosto de 2021.2 Ibíd.

2 Ibíd.

3 Planelles, Manuel. 2021. El gran informe científico sobre cambio climático responsabiliza a la humanidad del aumento de fenómenos extremos. [en-línea]; disponible en https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2021-08-09/el-gran-informe-cientifico-sobre-cambio-climatico-responsa biliza-a-la-humanidad-del-calentamiento-y-el-aumento-de-fenomenos-extremos.html. Accedido el 10 de agosto de 2021.

4 Informe de naciones unidas sobre el cambio climático: algunos efectos son irreversibles. 2021. Disponible en https://sincomillas.com/informe-de-naciones-unidas-sobre-el-cambio-climatico-algunos-efectos-son-irreversibles/. Accedido el 10 de agosto de 2021.

5 Rodríguez Pecino, Begoña. 2020. Covid-19 y cambio climático: cinco lecciones que nos deja la pandemia [En-línea]; disponible en https://ayudaenaccion.org/ong/blog/sostenibilidad/covid-19-cambio-climatico/. Accedido el 10 de agosto de 2021.

6 Beyer, Robert M., Andrea Manica & Camilo Mora. 2020. Shifts in Global Bat Diversity Suggest a Possible Role of Climate Change in the Emergency of SARS-CoV-1 and SARS-CoV-2 [En-línea]; disponible en https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0048969721004812. Accedido el 12 de agosto de 2021.

7 Hernández Bonilla, Juan M. 2021. Crisis del coronavirus; disponible en https://elpais.com/ciencia/2021-02-05/el-70-de-los-ultimos-brotes-epidemicos-han-comenzado-con-la-deforestacion. html. Accedido el 15 de agosto de 2021.

8 Pizarro, Roberto. 2020. El coronavirus es castigo de la naturaleza; disponible en https://www.uypress.net/Secciones/El-coronavirus-es-castigo-de-la-naturaleza-uc104408. Accedido el 15 de agosto de 2021.

9 Rodó Xavier, Adria San-José, Karin Kirchgatter & Leonardo López. 2021. Changing Clmate and the COVID-19 Pandemic: More Than Just Heads or Tails; disponible en https://www.nature.com/articles/s41591-021-01303-y#citeas. Accedido el 20 de Agosto de 2021.10 Roy H. May, Crisis Ambiental, alienación y alma herida: Una interpretación existencial a partir de Paul Tillich. Revista Vida y pensamiento, Vida y pensamiento-UBL, 36 (1), 7-26, enero-junio 2016, 17.

11 Ibíd, 17.

12 P. J. Tillich, Teología sistemática, tomo ii, (Salamanca: Ediciones sígueme, 1984), 63-64.

13 Roy H. May, Crisis Ambiental, alienación y alma herida: Una interpretación existencial a partir de Paul Tillich. Revista Vida y pensamiento, Vida y pensamiento-UBL, 36 (1), 7-26, enero-junio 2016, 15.

14 P. J. Tillich, Teología sistemática, tomo ii, (Salamanca: Ediciones sígueme, 1984), 63-64.

15 Roy H. May citando a Michael F. Drummy. Being and Earth, Paul Tillich Theology of Nature, 63.

16 Fidel Aizpurúa Donazar y José Eizaguirre. “Espiritualidad y ecología en Laudato Si’”, Razón y fe, (julio 2015): 278.

17 Francisco, “Carta encíclica Laudato Si’”, [=LS], 24-05-2015, Ciudad del Vaticano 2015, 202. En el cuerpo del texto, citaremos la encíclica Laudato Si’ sólo con los números entre paréntesis.

18 Fidel Aizpurúa Donazar y José Eizaguirre. “Espiritualidad y ecología en Laudato Si’”, Razón y fe, (julio 2015): 279.

19  Ibíd, 280.

20  LS (205).

21  LS (139).

22 Fidel Aizpurúa Donazar y José Eizaguirre citando a C. Cervantes. “Espiritualidad y ecología en Laudato Si’”, Razón y fe, (julio 2015): 282.

23 LS (231).

24 Fidel Aizpurúa Donazar y José Eizaguirre citando a C. Cervantes. “Espiritualidad y ecología en Laudato Si’”, Razón y fe, (julio 2015): 282.

25 Ibíd.

26 Mejía Giraldo, Omar de J. 2020. Pandemia y espiritualidad; disponible en https://www.cec.org.co/sistema-informativo/opini%C3%B3n/pandemia-y-espiritualidad. Accedido el 23 de agosto de 2021.

27  LS (217).

28  LS (240).

29  LS (234).

30 Carbajo Nuñez, Martin. https://www.consolacion.org/528/activos/texto/wconso_pdf_9495-fOjQF07DUJewbrw3.pdf 31 Ibíd.

32 https://www.consolacion.org/528/activos/texto/wconso_pdf_9495-fOjQF07DUJewbrw3.pdf

33 papa Francisco citando a Juan de la Cruz, LS (234).

34  LS (216).

35  LS (217).

36 Ibíd.

37 LS (225).

38 Roy H. May, Crisis Ambiental, alienación y alma herida: Una interpretación existencial a partir de Paul Tillich. Revista Vida y pensamiento, Vida y pensamiento-UBL, 36 (1), 7-26, enero-junio 2016, 23.

39 Boff, Leonardo. 2020. Leonardo Boff: la fuerza de los pequeños [En-línea]; disponible en
https://www.religiondigital.org/leonardo_boff-_la_fuerza_de_los_pequenos/Leonardo-Boff-coronavirus-desastre-cap italismo-emergencia-sanitaria-cambio-paradigma_7_2216848298.html; Internet; accedido el 20 de agosto de 2021.

40 Boff, Leonardo. 2020. Leonardo Boff: la fuerza de los pequeños [En-línea]; disponible en
https://www.religiondigital.org/leonardo_boff-_la_fuerza_de_los_pequenos/Leonardo-Boff-coronavirus-desastre-capitalismo-emergencia-sanitaria-cambio-paradigma_7_2216848298.html; Internet; accedido el 20 de agosto de 2021.